Lunes, 20 de Octubre del 2008

CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
NOS QUEDAMOS SIN LA PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL Y A LA ESPERA DE LA ATENCIÓN A LA DEPENDENCIA

Desde AEPD - AADEM  nos permitimos ya corroborar el fracaso total de la mal llamada Ley de dependencia (Ley 39/2006 de 14 de diciembre Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de Dependencia.

Este fracaso a estado propiciado desde el principio por las prisas.

Una Ley muy esperada y necesaria, capaz de llegar en auxilio de situaciones dramáticas en el seno de las familias de nuestro país. Desgraciadamente en estos momentos podemos repetir lo que ya preconizábamos el año pasado:

“Con el fin de evitar que con la dependencia ocurra lo mismo que con la violencia de género es necesario la dotación de los recursos necesarios para una correcta aplicación de la Ley capaz de dar respuestas concretas a las necesidades y exigencias del colectivo de personas discapacitadas y/o dependientes.

La atención a la dependencia es una responsabilidad que implica a toda la sociedad, que exige, por tanto, una aproximación integral, multisectorial y la colaboración, cooperación y corresponsabilidad de todos los agentes implicados en la Dependencia con el fin de abordar con garantías un derecho que debe ser Universal, Público y de ámbito estatal”

La falta de fondos para su desarrollo y los inconvenientes derivados de la desigualdad entre las Autonomías, han marcado la decepción de muchas familias, que no ven llegar nunca las famosas prestaciones. 

 Segun los datos aportados por el gobierno del millón largo de personas dependientes, que en 2005 calculaba el gobierno podrían beneficiarse de la nueva ley, a fecha de hoy tan solo un escaso 4 % han conseguido algún tipo de prestación, nunca nuevas sino aplicaciones de la preexistentes

 Además el gobierno sólo aporta el 25% de todos los fondos que se están destinando en España para desarrollar la Ley de Dependencia, dejando a cada Comunidad Autonoma la financiación del resto del gasto y teniendo en cuenta la situación economica que se nos viene encima una época de recesión, difícilmente es posible augurar que la situación de  las familias con una persona dependiente a su cargo mejorará en un futuro cercano.

 En estos momentos  y acaeciendo siempre nuestros vatcinos la realidad ha desbordado las previsiones del gobierno. Por ejemplo, el censo total de grandes dependientes asciende ya a 42.000, más de los que se preveía ayudar en el año 2010, como consecuencia el dinero destinado a atenderlos no es suficente. Y si con esto no podemos atender ni siquiera los casos más graves, no hay que ser un experto analista para saber qué ocurrirá con los menos graves. 

Por ello Dña. Mercedes Cabrera Ministra de Educación, Política Social y Deportes, anunció que los primeros 20 meses de la ley de dependencia serán sometidos a “una evaluación piloto” para conocer con exactitud “cómo se está desarrollando en las diferentes comunidades autónomas”. Pese a que la primera valoración debía llevarse a cabo entre el 2009-2010, el ministerio ha decidido adelantarla ante el descontento reinante.

La ministra aseguró que los 871 millones de euros que aporta el Gobierno al plan en el ejercicio del 2008 son más que suficientes.

Sin embargo desde las CC.AA. consideran que debería ser el triple para ser completamente eficaz y cubrir todas las necesidades.

 También nosotros proponiamos que esta marco legislativo debía garantizar al menos y entre otras:

 El fomento de la participación de las entidades que mayor contacto mantienen con las personas dependientes: Administración Local (Ayuntamientos) y organizaciones sociales (ASOCIACIONES) EN  CONTACTO PERMANENTE Y CONVIVIENDO CON CADA AYUNTAMIENTO”.

 El trato superficial y generalista de este punto hace que numerosos ayuntamientos denuncien que  están asumiendo obligaciones y competencias sin ninguna financiación, ayuda o subvención por parte del gobierno o las respectivas autonomías.

 

En definitiva los afectados se enfrentan a nuevos retrasos y carencias de una ley que generó muchas expectativas, pero que nació sin las debidas previsiones presupuestarias y no se está aplicando con la debida coordinación entre administraciones ni respetando la igualdad de los ciudadanos con independencia del lugar donde resida

 

De todo esto se deduce que la única solución posible en este momento es reconocer los propios errores por parte del gobierno. Asumir honradamente que las prisas no son buenas para nadie ni pueden justificarse por ningún motivo y menos cuando afectan a un sector tan necesitado y empezar desde cero URGENTEMENTE.