Jueves, 28 de Febrero del 2008

Vitamina D busca convertirse en el nutriente de la década
La incidencia de enfermedades autoinmunes, como la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple, ha sido vinculada a bajos niveles de vitamina D. Un estudio en ...

La Prensa (Panamá) - Panama
Lunes | 25.02.2008
Por: Jane E. Brody
The New York Times News Service

La denominada vitamina de la alegría está por convertirse en el nutriente de la década, si creemos en una diversidad de nuevos hallazgos.

La vitamina D, nutriente esencial que se encuentra en un número limitado de alimentos, ha tenido fama porque contribuye a la creación de huesos fuertes, razón por la cual se le añade a la leche.

Actualmente, una creciente legión de investigadores médicos ha hecho surgir firmes dudas con respecto a la suficiencia* de niveles de consumo recomendados, desde el nacimiento hasta los años finales.

Los investigadores sostienen, con base en una plétora de estudios, que los niveles de vitamina D que se consideran adecuados para prevenir malformaciones óseas, como raquitis en niños, no son óptimos para contrarrestar una diversidad de padecimientos serios que actualmente son vinculados con bajos niveles de vitamina D.

Seguro, no todos los expertos médicos están convencidos de la necesidad o de que sea deseable elevar la cantidad de vitamina D que la gente debería recibir, sea a través de la luz solar, alimento, suplementos o los tres.

El comité federal que establece los niveles de consumo diario recomendado de nutrientes, se ha resistido a todo esfuerzo con miras a incrementar considerablemente los niveles de consumo de vitamina D, en parte debido a que los integrantes no están convencidos de afirmaciones en el sentido de su potencial para promover la salud, y en parte debido a temores de toxicidad probados por el tiempo.

Esta columna presentará los hechos según se conocen hoy día, pero sean advertidos. A final de cuentas, ustedes tendrán que decidir por sí mismos la cantidad que consumirán de este vital nutriente a diario, además de cómo obtenerlo.

¿Dónde se consigue?

A lo largo de la mayor parte de la historia humana, la luz solar fue la principal fuente de vitamina D, misma que se forma en la piel expuesta a radiación de rayos ultravioleta B (la luz ultravioleta que provoca las quemaduras por sol).

De aquí que para precisar cuánta vitamina D se necesita a partir de la comida y suplementos, considere factores como el color de la piel, el lugar donde vive, la estación del año, el tiempo que pasa al aire libre, uso de bloqueadores solares, el tipo de prendas que viste, así como la edad.

La gente que evita el sol y la que tiene piel oscura absorben menos radiación de rayos ultravioleta (UV). La población en los dos tercios norteños de Estados Unidos produce muy poco o nada de vitamina D en el invierno, en tanto las personas de edad avanzada producen menos vitamina D en su piel y son menos capaces de convertirla en la hormona que el cuerpo usa. Además, los bebés que toman solo leche materna consumen muy poca vitamina D, a menos que les den un suplemento.

Aunado a las bebidas fortificadas como la leche, leche de soya y algunos jugos, el número limitado de fuentes de vitamina D incluye pescados aceitosos como el salmón, macarela, pez azul*, bagre, sardinas y atún, así como aceite de hígado de bacalao y aceites de pescado.

 

La cantidad de vitamina D en cereales para el desayuno es mínima, en el mejor de los casos. En cuanto a los suplementos, la vitamina D se encuentra en vitaminas prenatales, multivitamínicos, combinaciones de calcio y vitamina D, así como meramente vitamina D.

Revise la etiqueta, y elija marcas que contienen vitamina D3, o colecalciferol. D2, o ergocalciferol, es 25 menos efectivo.

El contenido de vitamina D es registrado en las etiquetas en unidades internacionales (IU).

Un vaso de ocho onzas (226 ml) de leche o zumo de naranja fortificado, supuestamente debe contener 100 IU. La mayoría de las marcas de multivitamínicos suministra 400 al día. Media taza de salmón rojo enlatado tiene aproximadamente 940, en tanto tres onzas (85 gramos) de bagre cocinado tiene más o menos 570.



Vínculos en la salud

Empecemos por el papel menos polémico de la vitamina D: huesos fuertes. El año pasado, un equipo integrado por 15 expertos en nutrición notó en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica que “las pruebas al azar usando el consumo recomendado actualmente, de 400 IU de vitamina D al día, no han mostrado una reducción apreciable en el riesgo de fracturas”.

“Por contraste”, prosiguieron los expertos, “las pruebas en las que se usaron de 700 a 800 IU registraron una incidencia menor de fracturas, con calcio suplementario y sin él. Este cambio pudiera tener su origen tanto en una salud ósea mejorada como en una reducción en las caídas, debido a mayor fuerza muscular”.


En Suiza, un estudio entre mujeres octogenarias encontró mayor fuerza en las piernas y la mitad de las caídas entre quienes tomaron 800 IU de vitamina D al día a lo largo de tres meses, así como mil 200 miligramos de calcio, en comparación con mujeres que solamente tomaron calcio. Se ha encontrado mayor fuerza y mejor equilibrio en personas de edad avanzada con altos niveles de vitamina D en la sangre.

En estudios animales, la vitamina D ha reducido marcadamente el crecimiento de tumores, al tiempo que un gran número de estudios de observación en personas ha vinculado bajos niveles de vitamina D con un mayor riesgo de cáncer, incluidos los cánceres de mama, rectal, de los ovarios, próstata, estómago, vejiga, esófago, riñón, pulmón, páncreas y útero, así como linfoma de Hodgkins y mieloma múltiple.

Investigadores en la Universidad Creighton de Omaha llevaron a cabo una prueba al azar, en la cual se mantienen ocultas las identidades de quienes recibieron el tratamiento de prueba hasta el final, usando placebos (que es la forma más confiable de efectuar investigaciones clínicas) entre mil 179 mujeres posmenopáusicas, saludables y que vivían en la comunidad.

El año pasado, ellos informaron en la Revista Estadounidense de Nutrición Clínica que a lo largo de cuatro años, quienes tomaron calcio y 1.00 IU de vitamina D3 al día tuvieron una incidencia aproximadamente 80% menor en cuanto a cánceres, en comparación con aquellas que tomaron tan solo calcio o un placebo.

Todo parece indicar que la vitamina D modera a un sistema inmune demasiado activo. La incidencia de enfermedades autoinmunes, como la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple, ha sido vinculada a bajos niveles de vitamina D.

Un estudio en la Revista de la Asociación de Medicina de Estados Unidos, publicado el 20 de diciembre de 2006, examinó el riesgo de padecer esclerosis múltiple entre más de 7 millones de reclutas militares que fueron seguidos, incluso, hasta por 12 años.

Entre los blancos, pero no entre negros o hispanos, el riesgo de padecer esclerosis múltiple aumentaba con niveles cada vez más bajos de vitamina D en su suero sanguíneo, antes de los 20 años de edad.

En un estudio publicado en Neurología en 2004, se encontró un riesgo 40% menor de EM en mujeres que tomaban al menos 400 IU de vitamina D al día.

De manera similar, un estudio de una muestra nacional de blancos no-hispanos encontró un riesgo 75% menor de diabetes entre quienes registraron los mayores niveles de vitamina D.

La vitamina D es una vitamina soluble en grasa que, cuando se consume o se produce en la piel, puede ser almacenada en la grasa corporal.

Durante el verano, incluso exposiciones al sol de apenas cinco minutos al día, sobre manos y rostro sin protección, puede llenar la reserva del organismo.

Cualquier exceso puede ser almacenado para uso posterior. Sin embargo, para la mayoría de la gente durante el resto del año, el cuerpo necesita ayuda dietaria.

Más aún, el aumento general en la obesidad ha introducido un factor preocupante: la tendencia de la grasa corporal a acumular la vitamina D reduciendo, por tanto, su disponibilidad general.

En cuanto a la máxima dosis segura, investigadores como Bruce W. Hollis, nutricionista pediátrico en la Universidad de Medicina de Carolina del Sur, en Charleston, sostienen que el máximo nivel actual de 2,000 IU, de hecho, se fundamenta en evidencia endeble: un estudio de seis pacientes en la India. Hollis le ha estado administrando 4,000 IU al día a mujeres embarazadas, así como 6,000 unidades a mujeres que están amamantando, sin efectos adversos. A otros expertos, sin embargo, les preocupa que los altos niveles de vitamina D (por arriba de las 800 IU) con calcio puedan elevar el riesgo de presentar cálculos renales en personas susceptibles.